El hombre de las mil caras

El miércoles pasado tuve la suerte (gracias a la invitación de un amigo) de asistir al preestreno en Madrid de ‘El hombre de las mil caras’, presentada en el Festival de Cine de San Sebastián y que se estrena hoy viernes 23 de septiembre en las salas de toda España.

El evento tuvo lugar en la ‘Cineteca‘ situada en ‘El matadero Madrid‘, un lugar reconvertido para poder dar a los ciudadanos una oferta cultural diversa que desde aquí recomiendo visitar.

Llegamos a la sala donde se iba a proyectar la película y una vez acomodados nos informan que después del visionado tendremos la oportunidad de intercambiar impresiones con el director Alberto Rodríguez (‘La isla mínima’, ‘Grupo 7’) y con uno de sus actores protagonistas, Carlos Santos, que encarna a Luis Roldán en el filme. Me parece estupendo.

Sala llena, buen aspecto, se apagan las luces y empieza la película. Noto que al principio el sonido está demasiado fuerte, cosa que me hace difícil entender las primeras frases de la voz de narrador en off que incorpora el montaje, algo que debido a la gran cantidad de información que se maneja, veo que tiene sentido y ayuda. Escucho a José Coronado  narrando en primera persona la historia,siendo su personaje uno de los protagonistas a lo largo de la misma.

Llego a momentos algo confusos, con algunos nombres y bastantes datos que para un espectador que no sepa nada de esta historia basada en hechos reales, puede verse “abrumado” (nótesen las comillas) a las primeras de cambio. Luego, el ritmo se normaliza y se te quita esa sensación.

Entramos en la trama principal, donde voy conociendo a ese personaje no tan conocido llamado Francisco Paesa (correcto Eduard Fernández), listo donde los haya, siempre un paso por delante de todos, incluso del espectador. A su lado su amigo Jesús Camoes, ese quien nos va relatando todo, con un trabajo solvente de José Coronado.

Por otra parte,  esta es la historia de Luis Roldan (bien Carlos Santos por la construcción del personaje) y sus 1500 millones de pesetas robados. Una historia que cronológicamente nos la ponen cuando Roldán ya está bajo el punto de mira y decide desaparecer con dicho dinero. Y es ahí donde Paesa es fundamental para el desarrollo de los hechos que se producen después. Destaco el buen trabajo de Marta Etura, como esposa de Luis Roldán, que me deja los ojos fijados en cada plano en el que aparece.

La película, como en una partida de ajedrez, va moviendo sus fichas con sentido. Diría que es un thriller inmersivo, porque es la sensación que tengo cuando llego a los tres cuartos del metraje. En ella veo el declive de Roldan, el funambulismo de Paesa, y las connotaciones políticas tan importantes que tuvieron lugar en esos años, que no dejan de estar presentes y de ser un reflejo de lo que hoy en día sucede en este país. Todo esto aderezado de momentos de tensión tal y como mandan los cánones y no exento de puntos de humor.

Llego a la conclusión de que le falta algo, quizás un guión más afinado, quizás un montaje diferente, pero no es una película redonda en mi opinión. A veces la necesidad del cine de comprimir una película a 2 horas hace que el trabajo del director sea arduo y dificultoso, y aquí me encuentro con un ejemplo claro.

Lo bueno y lo menos bueno: Al hilo de lo anterior, para mí lo bueno y lo menos bueno aquí van cogidos de la mano. Nos encontramos ante una historia con muchos detalles, que parte de un momento cronológico determinado sin que se puedan explicar acontecimientos previos para una mejor digestión y desarrollo de los personajes y todo lo que viene a continuación, donde se tiene que hilar fino para compactar tanta información y hacerla entendible al espectador sin perder el ritmo. Y hacer todo esto, aunque no de forma sobresaliente, tiene ya de por sí mucho mérito.

Busco y rebusco pero en este momento que escribo no lo puedo expresar mejor, aunque si espero que se capte la esencia de lo que quiero decir. Lo mejor yo creo que es ir a verla, porque eso sí, uno sale del cine pensando y reflexionando sobre ‘El hombre de las mil caras’, y con ganas de investigar más sobre los hechos que se cuentan. Eso ya es algo importante en los tiempos que corren.

Basado en el libro ‘Paesa, el espía de las mil caras’  de Manuel Cerdán.

El dato curioso: Alberto Rodriguez nos contaba luego sobre la singularidad y personalidad de este “personaje” que es en la vida real Francisco Paesa, y que después de mucho tiempo, después de que se dijera que había muerto, reapareció como portada de Vanity Fair justo antes del estreno de la película. Al menos curioso, porque casual no creo que fuese. Pinchad sobre el nombre de la revista y veréis.

 

 

 

 

 

 

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