OSCARS 2018: El instante más oscuro (Darkest hour)

Nominaciones

Gary Oldman es el protagonista absoluto de este biopic  basado en la persona de Wiston Churchill en el momento en que toma el cargo de primer ministro britanico. Un momento en el que los ejércitos alemanes de Hitler han invadido el norte de Francia en una muestra de poder bélico sin precedentes en un conflicto que todos conoceréis como la Segunda Guerra Mundial.

La película que se centra en el personaje de Churchill, describe lo peculiar de este hombre, con sus pocos ortodoxos hábitos y su fuerte personalidad.

También nos pone en contexto en una Inglaterra temerosa del conflicto entre sus gobernantes, recreando un ambiente lúgubre y oscuro tal y como refleja el título de la película.

Digamos que se cuenta lo que fue una época oscura dónde el destino de la humanidad hubiera podido ser bien diferente de no ser por ciertas decisiones valientes y resueltas que encontraron detractores desde el primer momento pero que al final se llevaron a cabo. Una de ellas el famoso rescate de Dunkerke, magistralmente reflejado en la película de Nolan, otra de las nominadas, y que podéis leer mi opinión aquí.

El instante más oscuro es una fotocopia tan fiel a la historia que quizás adolece de falta de carácter y tensión dramática o al menos eso he sentido yo. Aunque existe una lucha de poderes dentro del parlamento y una peculiar relación con la Corona, no me termina de convencer, al igual que un documental no tiene que hacerlo. Yo le pido algo más a un guión de cine.

Por otro lado, maquillaje a parte (magnífico por cierto), Gary Oldman sigue estando ahí detras, es lo que hace brillar a la película más que cualquier otra cosa. Su aspecto, su forma de hablar si la ves en versión original es calcada a cualquier audio del verdadero Churchill, y eso la hace estar un escalón por encima del montón.

Para resumir, biopic histórico interesante de un episodio muy importante en el devenir de la guerra, con una actuación meritoria de su actor protagonista y una conseguida ambientación, que sin embargo adolece de cierta emoción.

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Lo bueno: El laborioso trabajo de Gary Oldman para presentanos en carne y hueso e invitarnos a conocer al verdadero Winston Churchill.

Lo menos bueno: La sensación de pese a todo, ver una película algo hueca.

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OSCARS 2018: Call me by Your Name

4 Nominaciones

En mi opinión nos encontramos con una de esas películas que de vez en cuando la academia se fija en ellas con sus nominaciones y que ha resultado ser una de las sorpresas agradables de la gala de este año.

Única película no anglosajona que compite de las nueve nominadas y con la temática de la homosexualidad de fondo, ‘Call me by Your Name’ se centra en contar una historia de amor de verano entre un adulto y un adolescente de 17 años en la Italia de 1983, donde el catolicismo y mantener las apariencias para evitar el qué dirán que marcaba aquella época están como telón de fondo.

Esta es un historia contada en múltiples ocasiones de distintas maneras. Tenemos a un chico, Elio (Timothée Chalamet) que está en una edad complicada, luego están sus padres, que poseen cierto nivel económico e intelectual, y por último tenemos a Oliver (Armie Hammer), que llega a la villa de verano para romper todos los esquemas con ese porte y esa seguridad en todo lo que hace.

A partir de ahí, se empieza a desarrollar una historia que empieza con frialdad pero que poco a poco, a medida que pasan los días se va haciendo más intima y personal.

Es difícil para mí expresar o calificar la película de alguna forma. Al salir del cine le puse el adjetivo de deliciosa, no sé si muy acertado, pero muestra la huella que dejó en mí. Porque no es una historia gay reivindicativa, ni siquiera demasiado crítica con la sociedad del momento, es más bien representativa. Pero sobre todo está contada de manera tan natural que es como si la cámara estuviera ahí para que lo vieras todo mejor, que lo sintieses con más cercanía y no te perdieses un detalle de cada expresión, localización o paisaje de este cuento.

Vas recorriendo el camino con los protagonistas en unos generosos 130 minutos que a mí en particular no se me hicieron pesados, pero todo se sucede a un ritmo pausado, como de unas vacaciones estivales se tratasen, cosa que así ocurre en la peli. Vas conociendo y descubriendo a los personajes, y empatizas con la historia, porque ¿quien no ha tenido un amor de verano alguna vez en su vida?

Por supuesto la película deja algunos temas sobre la mesa, algún dilema moral por la diferencia de edad entre los dos o lo que uno tiene que hacer y lo que quiere hacer en esta vida.

Me recalco en cómo está narrada la historia, con qué sensibilidad, buen gusto, naturalidad y con un humor que nos despierta una sonrisa cómplice en muchos momentos. El ambiente ochentero es fiel gracias a un buen diseño de producción, y te transporta a esa época. La música de piano se mezcla con algunos temas pop de la época para dar más contraste y el chaval, Timothée Chalamet, hace un trabajo muy bueno. Hay otros detalles como el monólogo del padre que le pone el puntito para redondear una película que es cómo es: destila esquisitez, sencillez y sin más pretensiones que contarnos una bonita historia entre dos personas que solo surge muy de vez en cuando en la vida.

Later!

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Lo bueno: Lo bien narrada que está. Si naciste en los setenta es un plus. Te retrotraerá a tu niñez.

Lo menos bueno: Que no gustará a todos los públicos.

OSCARS 2018: Dunkerque – Esa pequeña obra de arte

8 nominaciones

Primera película bélica e inspirada en hechos reales del para muchos sobrevalorado Christopher Nolan, donde se narra un suceso a principios de la segunda guerra mundial, en la escalada del régimen nazi en Europa, donde los ejércitos británico y francés se ven acorralados en las playas de Dunkerque por los alemanes y se inicia entonces una de las mayores operaciones de rescate y evacuación militar, la ‘operación Dynamo’.

Intuyo, aunque tampoco es difícil, que esta peli es de sala de cine con la última tecnología para poder disfrutarla. Me gasto unos euros en la mejor sala y francamente, merece la pena. En los primeros compases de la película, lo primero que noto y luego confirmo es que todo lo relacionado al sonido y banda sonora es sobresaliente, unidos de la mano llevan a la película a otro nivel. No en vano, es Hans Zimmer quien compone las notas musicales, con decenas de galardones y nominaciones a sus espaldas que acreditan su innegable talento y que ganará su premio en la siguiente ceremonia de los Oscar. Es mi apuesta personal.

Pronto nos presentan la estructura de la que se compone la película, tres escenarios y tres líneas temporales diferentes. Se divide en tierra (los 7 días que algunos soldados tuvieron que pasar atrapados en las playas con el enemigo literalmente encima de ellos), aire (la hora aproximada de autonomía para los aviones aliados en recorrer la distancia hasta Dunkerque) y mar (las aproximadamente 24 horas que tardaba una embarcación en llegar).

Veo que Nolan, en un ejercicio de estilo original y brillante, hila muy fino para unir estas tres líneas temporales en una sola historia, con saltos en el tiempo para que todo vaya en consonancia vista desde diferentes enfoques. Es cuestión de estar atento y luego todo cobra sentido de forma paulatina.

En seguida noto que el guión no es lo más importante, y luego investigando me entero que consta solo de 76 páginas. Está claro y lo puedes notar desde las primeras secuencias, donde prima la potencia de las imágenes y el incesante tic tac de la banda sonora, que actúa como elemento catalizador. No puedo dejar de admirar ese cuadro de imagen y sonido para contar una historia que tiene su épica sobre todo en los combates aéreos, que me dejan seducido por su realismo y por como se colocan las cámaras: en la línea visión que tenía el piloto y en una de las alas de un caza de combate Spitfire de la RAF (Royal Air Force) de la Segunda Guerra Mundial usado para el rodaje.

La tensión, el suspense y la angustia de la historia se trasladan al espectador. Pese a ser la historia de una evacuación, llevarla a buen puerto fue decisivo para que Inglaterra no capitulase ante Hitler. Las escenas marítimas, con cámaras en el agua, dotan del realismo que estamos percibiendo en toda la película. Luego descubro que ‘Dunkerque’ ha utilizado unas 50 embarcaciones para no usar efectos especiales o CGI (más que ningún otro filme) y dotar así de más realismo aún si cabe al conjunto. Y otro récord: el de la unidad de rodaje marítima más grande en una producción. Todo esto también aderezado por alrededor de 1.000 extras.

En cuanto al reparto, ninguna queja, el trabajo de los actores, tanto los menos conocidos como Fionn Whitehead o los más como el oscarizado Mark Rylance no desentona con la calidad del filme, con lo cual aprueban con nota. Mención especial a la dificultad del papel de Tom Hardy, con apenas 9 líneas de guión y prácticamente con un constante primer plano, donde son los ojos los que nos tienen que contar que está pasando por la cabeza del piloto de caza que interpreta.

Por hacer un resumen, me voy del cine con la percepción de haber visto una película compleja en su elaboración por su estructura, con un conjunto de imágenes, música y sonido muy potente, una historia bélica siempre interesante y confirmando al guionista y director, el señor Christopher Nolan, como uno de los mejores de los últimos tiempos, le pese a quien le pese, por las propuestas que nos ha regalado en producciones pasadas y por esta pequeña obra de arte que es ‘Dunkerque’, el segundo filme más corto de su biografía con 1 hora y 46 minutos que te aseguro te sabrán a poco. El binomio Nolan – Zimmer se sale.

 

Lo bueno: la partitura que ha elaborado Nolan, donde aúna una banda sonora de antología que va de la mano de unos planos magníficos y unos efectos de sonido de primera, y esa propuesta experimental de unir varias líneas temporales diferentes desde distintas perspectivas. Carne de nominaciones y premios.

Lo menos bueno: que dure lo que dura, es decir, poco.