Crónica de un concierto: Bon Jovi – Estadio Wanda Metropolitano – 7 de julio de 2019

Corría el año 1986, yo era un niño y recuerdo exactamente la primera vez que escuché a Bon Jovi en la radio. Era verano, mis padres alquilaban un apartamento todos los años en la bahía de Palma (yo tenía asma y el pediatra aconsejaba que fuera mucho a la playa) y tenía un aparato llamado walkman (cuanto ha llovido desde aquella) donde me ponía la radio cuando me iba a mi cuarto a “dormir”.

Y una de esas noches estivales escuché por primera vez ‘Living on a prayer’ (su gran éxito) y me quedé flipado con la canción, como imagino que hizo con tantos otros de mi generación y posteriores. Como suelo decir, por ‘Prayer’ aquel año me hice heavy y Bon Jovi pasó a ser mi grupo favorito junto con otros tantos como Europe, Dire Straits, ACDC, Guns’n’Roses o Metallica.

Creo que puedo afirmar sin equivocarme que soy bastante culpable de que mi hermana pequeña adquiriera verdadera pasión por la banda (y por Jon) aunque multiplicada por dos (o tres…). Y fue ella la que me devolvió el favor y fue la culpable de hacerme el mejor regalo de cumpleaños que no podía ni imaginar. Me invitó al concierto de Bon Jovi en el estadio de La Peineta allá por el año 2003 en su gira de ‘Bounce’. Primera vez que los veía (y última que vi al gran Richie Sambora) y lo disfruté como un enano.

Después de esa vez, hace 6 años nos fuimos a verlos a Lisboa desde Málaga y hace tres días, cuando estoy escribiendo esto, volvíamos a los orígenes, de nuevo a La Peineta ahora convertida en el Wanda Metropolitano y quizás, quien sabe, para cerrar el círculo.

He creído conveniente poneros en antecedentes ya que esta crónica es especial para mí y por lo tanto subjetiva, pero derrocha sinceridad y sentimiento. Si seguís ahí, no os vayáis. A continuación os narro lo que viví acompañado de unas 50.000 personas más que vinieron a ver a unos tipos que llevan más de 30 años sobre los escenarios.

Llegamos al estadio tarde, de hecho ni pudimos ver a los teloneros ‘Marea’ que justo acabaron su actuación cuando accedimos al Wanda por la puerta 39 que nos conduciría a la sección llamada Golden Ring, una de las entradas más caras que nos daba la oportunidad de ver a la banda más de cerca. Veo que el estadio poco se va llenando en unos pocos minutos y para mi satifacción con un público de todas las edades, desde gente que todavía no había nacido cuando empezaron a personas que superaban los cincuenta años. Yo luzco la camiseta de ‘Bounce’ de mi primer concierto y mi hermana una de las más antiguas que pude ver en el estadio: La de ‘ Keep the faith’ de 1995 (24 años de camiseta).

El concierto empieza un poco pasadas las diez de la noche. Nos hemos situado a la izquierda del escenario, un poco escorados pero bastante cerca del mismo. El grupo aparece en medio del estruendo de toda la gente y tocan el primer tema de la noche (This house is not for sale) que aún siendo de los singles más recientes es muy pegadiza y en seguida el público se viene arriba con Jon como gran protagonista, pelo cano, físicamente en forma, exhibiendo esa sonrisa que incluso a mí me encandila (y él bien que lo sabe). Su carisma a sus 57 años en el escenario es incuestionable.

Confieso que ya vengo con la mosca detrás de la oreja por su pérdida de capacidad vocal en esta gira, a lo que hay que sumar (según mi hermana que suele informarse bien) la alergia que padece cuando viene a Madrid. Desde nuestra ubicación no lo consigo oír apenas, los grandes altavoces que tengo cerca emiten unos bajos que también esconden incluso el sonido de otros instrumentos. No tengo el conocimiento de saber si es la equalización de los mismos o la acústica del nuevo estadio. Luego al preguntar a unos amigos que estuvieron en la grada de en frente del escenario me dicen que el eco empañaba algo el conjunto. Puede que el Wanda sea un estadio para que los atléticos animen a su equipo y que su diseño ayude a ello con el retumbar del eco de sus cánticos y gritos, pero quizá no sea tan bueno para un concierto como lo era el Calderón. Ahí dejo la reflexión.

La banda, con una set list de 21 temas, empieza a tocar esos hits que levantan al público por si mismo. Son tan pegadizos que es difícil de no corearlos o de no participar con las manos (Raise your hands) dar palmas o encender los móviles a modo de mecheros en algunas de sus grandes baladas.

Yo sigo sin escuchar bien la música y todavía peor a Jon, así que le digo a mi hermana que nos vayamos más atrás pero por lo menos en una posición más centrada para ver si la cosa cambia, y vaya si cambia. Tanto los instrumentos como las voces se escuchan mucho mejor y disfruto de temas como ‘Born to Follow’, ‘Have a Nice day’ o un fantástico ‘Keep the Faith’ que se alarga (para respiro y descanso de Jon que desaparece por unos minutos) con los solos de los guitarristas Phil X y John Shanks y del teclista y miembro primigenio de la banda (junto a Jon y Tico Torres) David Brian, que por cierto se conserva en formol y es un hacha en los teclados.

Vamos llegando a la mitad del concierto en una calurosa noche de julio madrileña donde sudaba hasta el apuntador y yo sin dejar de botar en casi ningún momento no soy la excepción. A veces, al apagarse las luces después de acabar un tema tras de un par de posturas finales de Jon, boxeando o poniéndose de espaldas y meneando sus caderas para regocijo de sus fans que lo pueden ver en las gigantes pantallas de alta definición que tiene puestas a todo lo ancho del escenario, el publico se apaga como si también se tuviera tomando un respiro, cosa que a mí me molesta un poco. Hay que animarlo, pienso yo. Jon lo nota también y al encenderse las luces de nuevo levanta los brazos y con esa sonrisa suya vuelve a levantar las voces del personal.

A mitad del concierto, cuando canta ‘Bed of Roses’, y lo noto bastante (aunque ya había dado muestras de ello) veo que le cuesta mucho llegar a esos tonos tan agudos a los que solía llegar hace años, y es que su problema con las cuerdas vocales hace que cante bajando algunos tonos, que no termine algunas estrofas o que se tome un tiempo entre frase y frase. Me apena porque lo veo agarrado al micro con las dos manos (ya no saca las maracas y apenas toca la guitarra en las canciones dónde solía hacerlo), rostro contraído (incluso se le cierra un ojo) concentrándose al máximo por sacar el tema adelante. Para compensar esa perdida evidente de voz, las voces de los demás miembros excepto el batería Tico Torres le arropan y le cubren en la medida de lo posible.

Pero ahí está Jon, con tablas, incluso teniendo esos pequeños guiños como cantar un poco inteligible estribillo en español en el que todos entendemos la palabra ‘rosas’ de ‘Bed of roses’ pero poco más, sonrisa en rostro pese a que veo que está pasando un mal rato, siendo cómplice con el público de sus temas más carismáticos, verdaderos himnos como ‘In these arms’ o ‘It’s my life’ que revolucionan a un público que canta también disfrutando y queriendo acompañar al esforzado vocalista que lo está dando todo (aunque no tenga mucho ya) demostrando que es un profesional hasta el final.

Mención a parte, en un momento presenta a los miembros de la banda. Noto que el público le da cariño a Phil X, el guitarrista encargado de llevar el gran peso de substituir a Richie Sambora, que no pretende ser quien no puede ser, sino que es él mismo, aportando su virtuosismo a la guitarra, mucha energía y una voz que acompaña con muy buena nota a las ya mencionadas carencias de su vocalista y líder de la banda. También noto, como no podía ser de otra manera, ese cariño aumentado cuando presenta a David Brian y sobre todo a Tico Torres, emocionado cuando el público corea su nombre por unos segundos.

Va acabando el concierto y suenan los últimos temas, tan pegadizos como los anteriores como ‘Lay your hands on me’, dónde el publico vuelve a corear el estribillo animados una vez más por Jon.

Le digo a mi hermana que para la última canción nos adentremos unos metros más alante entre la multitud para vivir a tope el final y así lo hacemos. Mi regocijo es máximo, de las cuatro canciones que tocan de mi álbum preferido (New Jersey, 1988) tres de ellas suenan entre los últimos temas, como mi balada preferida (y mira que tiene), ‘I’ll be there for you‘. Yo me la canto entera (de las pocas que me sé la letra). El público corea al unísono, entregado, el oooooh oooh oh, luces por todo el estadio, sabiendo que el final se acerca.

Y efectivamente, la siguiente canción empieza con los ya míticos compases que han hecho de ella uno de los iconos del rock de los ochenta. El público enloquece con el sonido del bajo y como no, empieza ‘Living on a prayer’.

Me pongo a botar como todo el estadio, aullamos el estribillo sin importarme si Jon llegaba o no (en ese momento era lo de menos, íbamos todos a una) y con el subidón en lo más alto se termina el ya legendario tema. En mi interior sabía que no iban a tocar otra, pero tenía una mínima esperanza que se disipó entre los aplausos, gritos y silbidos de un público entregado que veía como todos los miembros se agarraban las manos y saludaban para despedirse de Madrid (quien sabe si para siempre) y retirarse al backstage para ya no volver a salir.

El domingo Bon Jovi fue un ejemplo más de que el tiempo no perdona y pasa factura para todos sin excepción. Me gustaría creer que Jon pudiese recuperar su capacidad vocal (al menos en parte), aunque tengo serias dudas de que eso llegue a suceder. Ahora la pregunta que me hago y supongo que se la harán muchos e incluso la mítica banda, es si deberían continuar encima de los escenarios o si sería el momento de retirarse. Porque aunque ya no esté Sambora y la voz de Jon no perdure, lo que si lo hará será su música y esos temas que nos han hecho disfrutar a muchos de nosotros durante casi tres décadas. Porque en definitiva los viejos rockeros nunca mueren. Porque el domingo su público se volvió a entregar en un amplio repaso de muchos de sus éxitos desde su ‘Runaway’ (Bon Jovi, 1984) a ‘This house is not for sale’ (álbum del mismo título, 2016) en unas 2 horas y media de buen y solvente rock.

Yo espero volver a verlos al menos una vez más, y ahí estaremos para disfrutarlo. Y yo creo que muchos de vosotros también lo haréis. Me despido de vosotros, escuchando mientras escribo estas últimas líneas, los acordes de ‘Lie to me’ (otra de sus baladas) no sin antes dedicarle este post a mi hermana Iria, fan acérrima de la banda y mi fiel compañera de los conciertos de Bon Jovi. Que volvamos juntos a un cuarto.

LARGA VIDA AL ROCK’N’ROLL

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OSCARS 2019: Black Phanter

7 Nominaciones

Con 7 nominaciones ‘Black Phanter’ se sale de los cánones establecidos por la academia al ser una producción de superhéroes que además de las nominaciones en los típicos apartados técnicos se cuela entre las nominadas a mejor película.

Se dice que el año que viene se incluirá una nueva categoría donde se premiará a la película más popular y bien podemos considerar esta designación como un adelanto. Y como consecuencia, este año Black Phanter se ha llevado ese honor.

Considero esta entrada una reflexión más que una crítica sobre la peli, que por otro lado es un producto de la factoría Marvel que sin duda entretiene y tiene ese toque exótico al desarrollarse en la ficticia nación africana de Wakanda, con una avanzada y oculta al mundo por voluntad propia. La cinta expone argumentos ideológicos, políticos y raciales además de darnos acción y un colorido de diseño de producción realmente fantástico.

Dato: Es la película de Marvel más taquillera de la historia basada en un solo superhéroe.

Yo desde aquí rompo una lanza a favor de las producciones de carácter fantástico. Siempre he pesando que son más que simple cine palomitero, que también. Exponen conflictos muy pronunciados en sus personajes y también describen diferentes comportamientos sociales. Un gran poder conlleva una gran responsabilidad, y esa carga de tener poderes, de cómo utilizarlos y para qué fin es algo complejo en este universo de personajes con habilidades extraordinarias. Desde la dificultad inherente para poder amar hasta la marginación por parte de la sociedad, un superhéroe a menudo lidia con sus propios fantasmas internos además de con peligros que implican su propia vida y la de los demás.

Veíamos en X-Men como Magneto, marcado desde niño por el genocidio judío por parte del Reich alemán, tiene el pensamiento de que el mundo les teme por ser diferentes, y que por eso no les quieren cerca, les quieren controlados o eliminados porque les tienen miedo, ese miedo a lo desconocido. Mientras el profesor Xavier abogaba por un mundo donde mutantes y humanos pudieran convivir en paz. El eterno conflicto entre el bien y el mal siempre hace presencia.

Otro ejemplo que se me ocurre sería el Batman de Nolan, sacrificándose por un bien mayor, luchando con asesinos despiadados y siendo alguién sin superpoderes, marcado por la muerte de sus padres a manos de unos atracadores. O Daredevil, con su continuo conflicto de fé de impartir justicia sin matar. Con sus debilidades, de las que siempre se aprovechan los villanos, cada cual con sus motivaciones más o menos justificadas pero que crean el debate necesario para alimentar un drama interior que se muestra entre escena y escena de acción. Siempre hay dos batallas.

Así que es una buena noticia que se aprecie el trabajo detrás de películas como Black Phanter, y que el cine de superhéroes tenga una presencia más fuerte en la gala de los OSCAR. La nominación a la mejor película no dejará de ser algo testimonial, pero espero que sea un antes y un después y que en el futuro se reconozcan estás producciones como algo más que un cine de usar y tirar.

Lo bueno: Su diseño de producción y el marco exótico donde transcurre. También su trasfondo ideológico.

Lo menos bueno: Que en el pasado hemos tenido cintas de superhéroes de mejor calidad, pero este es el año… Y le ha tocado a Black Phanter y su Wakanda.

OSCARS 2019: Ha nacido una estrella – A Star is born

8 Nominaciones

El genero musical ha pegado fuerte este año y ‘Ha nacido una estrella’ se ha hecho un hueco junto a ‘Bohemian Rhapsody’ en la gala con 8 nominaciones, incluyendo mejor actor, actriz, película, actor secundario, guión adaptado… es decir, categorías principales.

Esta película supone el debut de Bradley Cooper como director. Debo decir que su trabajo tras la cámara me ha parecido bueno, y aprueba en su debut con una buena historia donde la música y el drama personal van cogidos de la mano. Una fórmula que, por otro lado, hemos visto más veces y siempre funciona, siendo esta producción un segundo remake de la original rodada en 1937, que tuvo su remake con Barbra Streisand de 1976. Es decir, una apuesta segura. Su personaje de Jackson Maine, cantante de fama con problemas con el alcohol y las drogas y el inexorable paso del tiempo y las consecuencias que eso acarrea, es un personaje con mucha carga dramática.

Cooper también realizó un buen trabajo vocal durante varios meses ya que pone su voz en las canciones que canta junto al personaje de Ally (Lady Gaga).

Lady Gaga también debuta de alguna manera como protagonista en un film de la factoría de Hollywood. La cantante y actriz nos demuestra lo buena que es en lo primero y lo bien que lo puede llegar a hacer en lo segundo. Sin duda su primera escena musical de la peli nos deja tan boquiabiertos como a Jackson Maine (Bradley Cooper), destilando fuerza y personalidad, además de una gran voz.

Como comentaba, ‘Ha nacido una estrella’ tiene todos los ingredientes para convertirse en un gran producto audiovisual. Las historias de Jack y Ally se encuentran en un punto tan opuesto (el emerger de ella con el marchitamiento interior de él) que dan para un juego dramático potente.

No adivino exactamente a qué es debido, pero mi sentimiento final al ver la película fue de haber asistido a un buen espectáculo (de hecho le pongo un 7 sobre 10) pero también de irme con un déficit difícil de explicar. En un esfuerzo por hacerlo, digamos que me falta algo para que la historia suba ese par de puntos para ser redonda. En algún momento se pierde, no sé si por culpa del guión, de la dirección o del montaje, pero flojea en su desenlace cuando todo parecía lo contrario. Puede que el conflicto que tiene el personaje de Jack quede eclipsado por la historia de Ally o viceversa (en cierta manera podríamos interpretarlo así) y las dos historias que deberían vivir en perfecta simbiosis se terminan fagocitando sin dejarse el espacio suficiente para que dramáticamente exploten. En conclusión y por poner una analogía más simple, tienes la receta maestra, la cocinas, la saboreas y al final te repite un poco la comida.

Con esta ultima parrafada no quiero quitar méritos a la película y presupongo que esa sensación es algo personal que no todos compartiréis. Pero fue una peli que me hizo sentir cosas y al final me dejó un poco frío porque creo que podría estar mejor resuelta. Espero opiniones al respecto.

Por lo demás, buenos números musicales (algunos fantásticos), muy buena calidad de sonido y fotografía, buenas actuaciones de la dupla protagonista y una historia que nos hace reflexionar sobre los sueños, la fama y los diferentes caminos por donde nos puede llevar.

Muy bien Cooper (Dato: el actor también tuvo adicción al alcohol y las drogas), y soprendente para bien Lady Gaga en su faceta de actriz sin olvidar su gran voz.

De sus 8 nominaciones no espero que gane en las categorías principales, pero es que en las técnicas también tiene rivales muy fuertes. Veremos que pasa en la ceremonia del 25 de febrero.

Lo bueno: lo potente de la historia y su primera parte, realmente buena. La escena del bar me encanta.

Lo menos bueno: que se desinfle al final y no mantenga el nivel del principio para ser una película estupenda.

OSCARS 2019: Bohemian Rhapsody

5 Nominaciones

Queen, ese fenómeno musical que después de más de 40 años desde su formación sigue dando de qué hablar, no sería tal sin su vocalista Freddie Mercury, que con su muerte elevó a leyenda (aún más si cabe) la categoría de la banda.

Brian May (guitarra), John Deacon (bajo), Roger Taylor (batería) y el propio Mercury fueron los responsables de crear temas que se han convertido en verdaderos himnos del rock, y que perdurarán en el tiempo como el recuerdo de lo que fueron, una de las mejores bandas de todos los tiempos, dejándonos esa incógnita de hasta dónde hubieran podido llegar de no ser por la temprana muerte en 1991 de su figura principal, Freddie Mercury.

Y aunque ‘Bohemian Rhapsody’ te habla de los inicios y los siguientes años de estos cuatro geniales músicos, los focos se van de forma inevitable a la figura de Freddie, un personaje singular, con una voz prodigiosa, una personalidad y una presencia en el escenario como pocas veces se ha visto.

Una historia que ha costado años llevarla a la gran pantalla. El proyecto que en principio contaba con Sacha Barón Cohen para el rol del protagonista y la dirección de Stephen Frears, cambió de rumbo por diferencias creativas con May y Taylor, y al final se fichó a Rami Malek y en la dirección a Brian Singer. El resultado, una historia para todos los públicos donde se cuenta como se formó la banda, que no pretende ser un biopic de Freddie Mercury aunque sí se centra más en su persona, como icono de la banda. Se tocan diversos temas como sus inclinaciones sexuales, su relación May y compañía, sus amistades, familia, fiestas… todo aderezado con algunos de los temas más míticos de Queen, escenas que te pondrán la carne de gallina a poco que te guste la música y además sostenida con buenas interpretaciones.

Si hablamos del trabajo actoral, tengo la obligación de hacer un alto en el camino y comentar el trabajo de Rami Malek, que en el momento que escribo ya tiene el globo de oro y está nominado al oscar por su interpretación. Pese a las ganas que tenía de ver Sacha Barón Cohen en ese papel, Malik está fantástico. Si pudiera definirlo en una frase, diría que hace un trabajo muy fino. Me convenció pese a mis dudas. Interpretar a toda una personalidad/personaje/figura como la que fue Freddie Mercury es todo un reto, y Malek sin duda está a la altura. Creo que es fácil caer en la trampa de la imitación y la sobreactuación y el protagonista de ‘Mr. Robot’ le da el equilibrio adecuado.

Brian Singer no desentona en la dirección y el montaje está a la altura de su nominación. Esplendorosos 20 minutos finales por cierto.

La enorme dimensión que han adquirido Queen y Freddie Mercury con los años hace que una película como esta destile exigencia por parte de los fans y el gran público, y aunque dejará bastante satisfechos a la mayoría, también adolece de un cierto tono light. Es cierto que toca los aspectos más importantes, pero también es cierto que los toca por encima sin profundizar. En ese sentido, el guion no está a la altura (pasando por alto las licencias que se toma). A algunos nos hubiera gustado poner más carne en el asador pero también entiendo que Brian May y Roger Tylor no querían que fuese un biopic, y sí una historia que reflejase los orígenes de la banda y sus relaciones entre ellos.

El conjunto es de notable, pese a todo, porque su música y sus interpretaciones hacen que te llegue al corazón, y no concibo a ningún fan que no se le pueda erizar la piel al verla.

Lo bueno: El trabajo de Malek unido al resto hace difícil que la peli te pueda decepcionar.

Lo menos bueno: Un guión poco arriesgado y que no profundice en elementos dramáticos que le conferirían más fuerza al conjunto.

Los dos títulos palomiteros del verano

Estando ya en las postrimerías del período estival que para muchos acaba con el mes de agosto, es hora de hacer un par de recomendaciones para poder ir al cine y disfrutar de una buena película de esas que se dicen “palomiteras” (divertidas y emocionantes).

Ambos títulos son de los que se disfrutan pagando la entrada del cine y merecen verse en la gran pantalla. Me refiero a ‘Mission: impossible – Fallout’ y ‘Los increíbles 2’. Dos sagas, una joven y otra más veterana que ofrecen en gran medida lo que se espera de ellas.

Empezando por la sexta entrega de ‘Misión imposible’, tenemos de nuevo a Tom Cruise dándolo todo para que la saga no se resienta después de tanto tiempo. Recordemos que la primera fue estrenada en 1996 y han pasado la friolera de 22 años con su protagonista haciendo las incursiones, las persecuciones, las escenas más imposibles para cumplir su misión. Y es que Tom Cruise se ha dejado la salud literalmente en este rodaje donde se ha puesto en forma y como suele ser habitual ha realizado la mayor parte de las escenas de acción sin ningún doble. Incluso el rodaje tuvo que ser interrumpido por unas semanas debido a una lesión que se produjo saltando a un edificio cuando rodaba en la ciudad de Londres. A sus 56 años que duda cabe que es de aplaudir y tiene un mérito importante. Solo por eso la peli ya tiene un +1 para mí.

Por supuesto le acompaña un buen reparto y el guionista / director Christopher McQuarrie ya nos mostró en el pasado que sabe rodar películas de acción, y eso es lo que tiene la cinta: acción a raudales siempre salpicada con esas notas de humor ya propias de la franquicia. Por ponerle un pero decir que eché de menos una gran incursión en algún sitio imposible de entrar, algo que ya se habia convertido en un clásico de la saga. De todos modos… Imposible aburrirse.

Por otro lado tenemos ‘Los increibles 2’, la segunda peli de esta familia de superheoes con problemas de adaptación que por mi parte tanto me hizo disfrutar tanto en el pasado. Una película que es totalmente válida para adultos, con el sello de calidad superior de Disney – Pixar y que te dibujará una sonrisa en la cara con su humor al mismo tiempo que disfrutas de las espectaculares escenas de acción que nos brinda.

Brad Bird, director y guionista de esta maravilla tecnica, tiene en parte la gran culpa de que esta peli no baje de nivel con respecto a su predecesora, y de que se haya aupado hasta lo más alto de la taquilla. Mister Increible sigue siendo el personaje que da más juego pero tenemos nuevas sopresas que nos reserva la familia Parr.

Si no habéis visto estas películas os recomiendo que vayáis a verlas (¡Corred insensatos!) ya que todavía estan en las salas de cine y es ahí donde se disfrutan de verdad.

Lo bueno: que las dos franquicias no pierden fuelle y se mantienen a gran nivel, con un reconocimiento especial a las seis de ‘Mission: Impossible’ y sus 14 años de trayectoria.

La incognita: Si mantedrán el tipo (sobre todo Cruise) si se deciden a hacer más en el futuro.